Durante años, las OTAs se han convertido en una especie de compañero inevitable para muchos hoteles; para algunos, incluso, en la única puerta de entrada a las reservas. Han ofrecido visibilidad inmediata y un flujo constante de clientes en un mercado cada vez más exigente. Eso es innegable. Pero, como suele ocurrir con las soluciones rápidas, el beneficio trae consigo